Santa María Huatulco es mucho más que un nombre en el mapa. Es el asentamiento original desde el cual el destino turístico moderno tomó su nombre. Su historia se remonta a los tiempos prehispánicos, cuando era un importante centro comercial y espiritual de los pueblos zapotecos.
La llegada de los conquistadores españoles marcó un hito en la historia local. La Santa Cruz de Huatulco, una reliquia de madera traída según la tradición por el apóstol Tomás, convirtió al pueblo en un destino de peregrinación que aún hoy atrae a fieles de toda la región.
La leyenda más célebre de Santa María Huatulco relata que una enorme cruz de madera apareció misteriosamente en la playa, resistiendo todos los intentos de los piratas por destruirla. Esta cruz, venerada por siglos, es hoy el mayor símbolo espiritual de la región.
El mercado local de Santa María Huatulco es uno de esos lugares donde el tiempo parece detenerse. Tlayudas, mole negro, mezcal artesanal y tejidos zapotecos conviven en un ambiente auténtico que ninguna guía turística puede describir por completo.
Las fiestas patronales de Santa María Huatulco, celebradas en agosto, son un espectáculo de color, música y devoción. Danzas tradicionales, fuegos artificiales, procesiones y comida típica llenan las calles en una celebración que los visitantes nunca olvidan.
"Santa María Huatulco es el alma oaxaqueña que late bajo el paraíso costero."
Santa María Huatulco se encuentra a pocos kilómetros de La Crucecita y de las principales zonas hoteleras. El acceso es sencillo en taxi o auto rentado. El recorrido desde Santa Cruz Huatulco toma aproximadamente 20 minutos por carretera.
Santa María Huatulco es el recordatorio perfecto de que este destino va mucho más allá de sus playas. Si quieres entender de verdad Huatulco, debes conocer sus raíces. Y esas raíces tienen nombre: Santa María Huatulco.